sábado, 7 de junio de 2014

LA PLAZA DEL TEATRO: Sus antecedentes

Icónico lugar, donde se llevan a cabo desde presentaciones a las afueras de la maravillosa obra arquitectónica, hasta las presentaciones que tienen lugar puertas adentro, donde los cientos de espectadores se maravillan ante los espectáculos que han presenciado hasta el día de hoy. Pero no siempre fue un lugar de encanto artístico y cultural, tiene una historia muy particular e interesante a la par:

El espacio que hoy conocemos como La Plaza del Teatro, fue en el período de la Colonia, un corral para juntar ganado, una carnicería, un mercado y  una plaza de toros. 

Ante la necesidad de los españoles de abastecerse de carne de animales crearon un primer matadero o carnicería  para despostar llamas, en un espacio trasero de la actual Catedral e Iglesia del Sagrario (al margen de la Quebrada de Manosalvas).  




En este sitio crearon una plazuela que servía como un corral, para encerrar y  luego despostar al ganado; y sirvió también como mercado donde se vendía la carne a los habitantes de Quito.  Esta carnicería que atendía al aire libre,  funcionó allí dos siglos y medio, hasta que en el año de  1.790 el Presidente de la Audiencia Don Juan Joseph de Villalengua y Marfil adecuó este lugar para la conformación de una Plaza de Toros.

Mandó a aplanar la plazuela del matadero y construyó el contorno de la plaza para que la gente acuda a las corridas; construyó también una galería, para que las personas pudientes paguen la entrada y faciliten con esos fondos, el financiamiento de la construcción de  La Alameda en las afueras de la ciudad.

Pero en 1.867, en el período Republicano, el Congreso Nacional prohibió las corridas de toros en ese lugar, y en 1.877 el Ministro de Gobierno de entonces, Don Pedro Carbo concedió este espacio a una sociedad llamada “La Civilización” para que construya un Teatro que debía  llevar el nombre de “Sucre”.

Después de algunos intentos fallidos por concretar esta obra, que requería de muchos fondos, en el año de 1.887 se abrió al público la Sala del Teatro Sucre.  En 1.892, el Gobierno de esa época emprendió en una reparación total del edificio, que había sido construido con muchas fallas y defectos, que incluso había sido objeto de un atentado de incendio.


Su armazón fue cambiada por una de hierro y su fachada de estilo clásico fue obra del Arquitecto del Estado, el Alemán Francisco Schmidt. Entre la columnata de la fachada se conserva erguida la estatua del Mariscal Sucre, en cuyo honor fue nombrado este Teatro, donde se realizan importantes presentaciones artísticas y culturales.

2 comentarios:

  1. Me parece un trabajo muy interesante, me ayudo para mi trabajo de Geografía.

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  2. sin duda este actual teatro tiene una historia muy peculiar, pero entre todo opino q la mejor decisión q han tomado es la de quitar la plaza de toros y convertirlo posteriormente en un bello teatro muy agradable a la vista y con gran valor cultural

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